Gestión de stock: un nuevo enfoque para la nueva era.

La digitalización de los negocios durante la crisis cambió la manera de gestionar la cadena de suministro. Conoce qué hacer para anticiparse a las demandas de tus clientes.

En el enfoque minorista omnicanal, la competencia ya no se da entre empresas, sino entre ecosistemas de negocios. Ante clientes más impacientes y menos dispuestos a aceptar las limitaciones de las empresas, la capacidad de atención de la cadena de suministros se convierte en un diferencial importante en la decisión de compra y en la fidelidad.

Hoy en día, los consumidores esperan ver en las tiendas físicas los productos a los que tienen acceso on-line. Por eso, las cadenas de suministros tradicionales ya no cumplen con las expectativas de los clientes. Y las empresas lo saben: el 81% de los ejecutivos senior de la cadena de suministros dicen no estar preparados para atender las demandas omnicanal. Eso se produce porque el mundo digital elimina tres principios que guían los modelos tradicionales de negocios:

1) La demanda desconocida. El primer principio destruido por el mundo digital es el de la demanda desconocida. Antiguamente, las empresas no sabían cuál era la demanda para un determinado producto y, por eso, era muy difícil prever, con precisión, cuánto almacenar en stock de cierto producto, en cada momento, para un grupo específico de consumidores en una región determinada. La consecuencia son las rupturas, que generan pérdida de ventas, o excesos de stock, que exigen la demarcación de precios e incluso de canales específicos de drenaje de excesos.

2) La capacidad limitada. El segundo principio es el de la capacidad limitada de acceso a productos y servicios. En el mundo físico, existen límites a la posibilidad de encontrar productos, ya que es necesario llevar físicamente los artículos hasta las tiendas. Eso permite desarrollar estrategias de negocios basadas en la escasez, con impacto en márgenes y acciones promocionales. En el mundo digital, los clientes tienen acceso a productos de todo tipo, desde cualquier lugar. La escasez dejó de ser una limitación.

3) La asimetría de las informaciones. El fin de la asimetría de las informaciones viene con la digitalización de los consumidores, en la que una de las partes de la transacción comercial (el minorista) sabía más sobre las características y la disponibilidad de productos que la otra (el cliente). En el mundo digital, la comparación de precios, por ejemplo, es instantánea para cualquier persona con un smartphone en la mano. Ya las negociaciones entre industria y venta minorista cambian cuando el comerciante minorista tiene las informaciones reales de venta, o cuando la industria tiene conocimiento verdadero de la dinámica de ventas en el mercado minorista.

Un nuevo enfoque para la gestión de stock.

Para lidiar con cadenas digitales de distribución, que tienen transparencia de demanda, capacidad ilimitada de atención y simetría de informaciones, es necesario crear un enfoque diferente para la gestión de stocks, que resulte conveniente para el consumidor y recolectar datos que puedan ser usados por el minorista y por la industria para mejorar los procesos de negocios.

Como consecuencia, la gestión de stock del comercio minorista omnicanal coloca al consumidor en el centro del negocio, otorgándole el poder de decidir cómo y cuándo comprar y recibir los productos y, al mismo tiempo, empoderar al minorista. En el mundo digital, las empresas aprenden a partir de cada interacción con los clientes y construyen relaciones más sólidas. De ese modo, consiguen ser relevantes para más clientes, al mismo tiempo en que se mantienen financieramente saludables.

En el enfoque omnicanal, la cadena de suministros es dinámica y se encuentra impulsada por algoritmos que utilizan reglas de negocios para optimizar la red. Así, el negocio puede responder a las fluctuaciones de la demanda en forma rápida y reducir el desaprovechamiento, que se presenta, por ejemplo, como exceso de stock. Al desarrollar una red que responde a la demanda, el minorista logra identificar mejor las variaciones en la búsqueda de productos y, de ese modo, planificar mejor sus compras.

En el comercio minorista del futuro, la agilidad obtenida por una cadena de suministros flexible, así como el conocimiento adquirido a partir de la recolección de datos de los consumidores permitirá que las empresas entiendan mejor tus curvas de demanda y consigan calibrar tus respuestas. En la planificación de compras, eso se traduce en stocks más ajustados, aún en categorías de comportamiento más supeditadas a compras por impulso.

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