Cómo la robótica y la automatización cambiará el almacén para siempre

El impulso de automatizar almacenes y equiparlos con robots ya estaba en los planes de muchas empresas antes de la llegada del Covid-19, pero ahora está en pleno auge debido a las normas de distanciamiento social, el auge del comercio electrónico a causa de la pandemia y un impulso general para hacer más con menos.

Si retrocedemos a períodos anteriores al 2020, la tecnología robótica puede verse, de una forma u otra, en casi todos los stands de grandes salones del sector de la logística. Los robots y la automatización se han afianzado en los centros de distribución actuales: desde robots autónomos que maniobran en el suelo junto a los humanos, hasta brazos robóticos que tienen una percepción sensorial similar a la de las personas, pasando por aplicaciones inteligentes que apoyan el largo proceso de devolución de productos.

El Covid-19 aceleró esta tendencia. No sólo hizo que más personas comenzasen a comprar por Internet – tendencia que hizo aumentar el volumen de pedidos del comercio electrónico -, sino que se establecieron normas de distanciamiento social. Como resultado, el número limitado de trabajadores que pueden estar en la planta en un momento dado y la necesidad de «hacer más con menos» en un período de recesión están empujando a más empresas a explorar el mundo de la automatización y la robótica.

Jugar según las reglas

El distanciamiento social en el trabajo significa 1) menos trabajadores en la planta y 2) menos productividad, a menos que, por supuesto, las empresas se pongan al día con la tendencia de la automatización robótica que ya estaba en pleno auge antes del Covid-19. Ahora, la tecnología que ya estaba en desarrollo y/o en uso, está demostrando ser un salvavidas en este nuevo entorno, donde el distanciamiento social del lugar del trabajo y otras normativas impiden a las empresas hacinar a cientos de trabajadores en espacios reducidos.

Por su puesto, la automatización existe desde hace mucho tiempo, con sistemas de transporte y clasificación lineal que se utilizan en los almacenes del mundo entero desde hace décadas. Con la introducción de los vehículos de guiado automático (AGVs) y los robots móviles autónomos (AMRs), más empresas empezaron a ver el «co-picking» de productos como una forma de reducir su dependencia de la mano de obra. Dejar que los robots se encarguen de las tareas repetitivas también mejora el entorno ergonómico y permite a los empleados centrarse en tareas más importantes.


Aprovechar la automatización para la separación

Aunque cueste imaginarlo, no está tan lejos el día en que una torre de control sirva de base para un centro logístico totalmente robotizado que no dependa de la mano de obra humana. De hecho, ya estamos viendo esta tendencia en el ámbito de la fabricación, donde la robótica ha asumido una parte importante del trabajo físico. Esto permite mayores niveles de previsibilidad y consistencia desde la perspectiva de la producción y la fabricación, y ayuda a las empresas a responder mejor a las demandas de sus clientes.

El dark store no es un concepto nuevo, pero es uno que las empresas están empezando a examinar más de cerca como resultado de la pandemia mundial. También están prestando más atención al uso general de la robótica y la automatización en un entorno ajetreado en el que no siempre es posible mantenerse a dos metros de distancia de la siguiente persona. La convergencia de los robots y la automatización en este entorno puede ayudar a las empresas – tanto en el entorno Covid como en el Post- Covid – a mantener su valiosa mano de obra humana segura y saludable sin necesidad de contratar más ayuda.

Para lograr estos objetivos, las empresas están explorando la tecnología picking de mercancía a persona, las lanzaderas de alta densidad y los sistemas automáticos de almacenamiento y recuperación (AS/RS), estos últimos facilitan una mayor densidad de almacenamiento y una mayor utilización de los contenedores. Al permitir que los almacenes vayan «hacia arriba» en lugar de «hacia afuera», estas tecnologías permiten reducir el espacio ocupado y crear nuevas eficiencias para las operaciones de distribución.

Más por venir

El impulso hacia la automatización que se inició antes de la llegada del COVID estuvo promovido en gran medida por las limitaciones del mercado laboral, además de la necesidad de mayor previsibilidad y menor variabilidad desde el punto de vista de la mano de obra. En un entorno laboral conocido por su alta rotación de personal, el coste de formación y retención de los trabajadores puede suponer un duro golpe para el operador. La automatización y la robótica ya estaban empezando a «rellenar» algunas de estas lagunas, y esperamos que esa tendencia continúe en los próximos años a medida que las empresas se recuperen de los impactos del COVID y se preparen para la próxima interrupción potencial.

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